Señora de 60 se enamoró de un joven de 20. Después de 3 cirugías lucía 30 años más joven


Es muy común que los adolescentes se avergüencen de sus padres. Afortunadamente, por lo general es una etapa que al cabo de unos años termina, pues los jóvenes aprenden a entender lo importante que es valorar a los padres y su tremendo esfuerzo por educar y sacar adelante a sus hijos. 

Desgraciadamente, existen algunos padres que gracias a sus traumas y frustraciones, terminan contagiando a sus hijos con su personalidad enferma. El caso que te contaremos a continuación es un ejemplo perfecto.


Se trata de Janete Horrock, una mujer de 57 años, quien después de divorciarse quiso recuperar el tiempo perdido, pero ¿Cómo vencer al tiempo? Era evidente que Janet ya no era la misma joven atractiva de hace 30 años, pero ella no se dió por vencida, decidió invertir sus ahorros en su cuerpo, y al cabo de unos meses, se realizaró su primera cirugía plástica.




Su meta: parecerse a su hija, Jane Horrock, una atractiva mujer de 36 años.


Después de la dolorosa separación, Janet detestaba mirarse al espejo, pues su reflejo le recordaba todos los años que invirtió en la relación y la juventud que perdió por dedicar su amor y su energía a un hombre que no valió la pena; sin embargo, después de unas cuantas semanas, Janet encontró cuál sería su nueva meta de vida: transformar su cuerpo, para así sentirse joven otra vez.


A partir de ese momento, Janet se sometió a cuantas cirugías pudo pagar, arreglándose el rostro, el busto, los glúteos, prácticamente todo su cuerpo. 

Janet confiesó: ¨Cuando acudí por primera vez con el médico le mostré una foto de mi hija y le advertí que era así cómo me quería ver. Ella fue mi modelo, pues me parece una mujer hermosa¨. 

Curiosamente, a su hija Jane no le pareció mucho la idea de que su madre se quisiera parecer tanto a ella: ¨El momento en que me enteré que mi mamá se estaba basando en mí para su transformación, me asusté y me molesté un poco, pues ¿A quién le gustaría que su mamá se viera igual a ella? Por otro lado, después del divorcio, empezaron a cambiar mucho sus comportamientos. Empezó a hablarle mucho a mis amigos, abrió cuentas de redes sociales, coqueteaba con jóvenes mucho menores que ella. Eso la verdad me preocupó mucho¨. 

A pesar de que  Jane enfrentó a su madre en todo momento, Janet no dejó que las palabras de su hija interfirieran en sus planes: ¨La verdad es que a mí no me importó lo que ella pensaba. Yo la elegí a ella como modelo, y si ella se intimida por eso es muy su problema. Para lograrlo ya me he operado dos veces el busto, he perdido 20 kilos, me operé el mentón y me hice implante en los dientes. He trabajado mucho para llegar a donde estoy y no permitiré que las inseguridades de mi hija menor afecten mi sueño. Yo también merezco ser feliz¨. 

Este fue el increíble resultado:


Comenta orgullosa Janet: ¨Sé que lo logré, cuando la gente pregunta que si yo y mi hija somos hermanas. En ese momento me convenzo que los 60 mil dólares que he gastado en mi transformación han valido la pena¨.


Después de un tiempo, Jane entendió y comprendió a su madre, pero no sólo eso, empezaron a hacer cosas extrañas como vestirse de la misma manera, maquillarse iguales y hasta salir con chicos al mismo tiempo ¿Puedes creerlo?


Actualmente, ambas mujeres hacen todo juntas. Janet dejó de ser su madre y se convirtió en su mejor amiga. Hoy en día aseguran que haberse convertido en personas iguales es lo mejor que le pudo suceder a su relación de madre e hija.



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