Cuando vieron a este hombre en el túnel, no sabían si llamar a la policía o a un sacerdote


Hay una leyenda urbana muy popular en Estados Unidos, que ha aterrorizado a los habitantes de Pennsylvania durante muchos años. Cientos de personas afirman haberse encontrado con una misteriosa figura durante las noches; sus lugares favoritos son los túneles abandonados de la región y las carreteras alternas, donde pocos se animan a pasar. 

Como en cada leyenda, en ella existe una historia que tiene algo de real. Quizá no se trata precisamente de una aparición fantasmal o de un demonio, sino de algo más allá de la imaginación humana.

Pero los pobladores de esta zona se acostumbraron a la idea de esta entidad misteriosa que asustaba, e incluso alimentaban dicha leyenda diciendo a los niños que si se atrevían a salir de noche, “El Hombre Verde” o “Charlie sin Rostro” aparecería y se los llevaría lejos.




“Él vaga por la noche y persigue a quienes se portan mal y a los flojos”, dicen algunos padres a los jóvenes. “Si te quedas despierto hasta tarde te encontrarás con El Hombre Verde, quien robará tu rostro para ponerlo en el agujero donde alguna vez estuvo el suyo”.

Suena aterrador, pero a diferencia de muchas leyendas y mitos urbanos que han surgido por el miedo irracional del pueblo, la historia de “Charlie sin Rostro” esconde una gran tragedia. Ese ente fantasmal que supuestamente aterroriza a los jóvenes, en realidad fue un hombre que sufrió un terrible accidente.


Su nombre era Raymond Robinson, y lamentablemente su rostro lucía tal cual dice la leyenda: tenía un agujero donde alguna vez estuvieron sus ojos y su nariz. No podía ver nada y sólo escuchaba de un lado, pues le faltaba una oreja. Nació el 29 de octubre de 1910. Era un niño común y corriente, curioso y amable, pero un terrible accidente lo desfiguró por completo. 

Un día, tratando de escalar un árbol para alcanzar el nido de unas aves, el pequeño cayó desde la rama más alta y un cable de alta tensión que se soltó le desfiguró la cara. Sus padres pensaban que no sobreviviría, pues recibió una terrible descarga eléctrica. A pesar de los pronósticos se salvó pero su vida jamás volvió a ser igual.


Lo sometieron a muchas cirugías pero aun así, nunca lograron devolverle su rostro. Su familia estaba preocupada y lo sobreprotegieron durante toda su vida. No dejaban que saliera a la calle, aunque algunos rumoran que en ocasiones intercambiaba algunas palabras con sus vecinos, quienes le regalaban cigarros y cerveza a cambio de fotografías. 

Pero lo que convirtió en leyenda a “El Hombre Verde” fueron sus paseos nocturnos. Cuando comenzó a realizarlos y un grupo de personas lo vio saliendo de un túnel por primera vez, arrastrando los pies con ayuda de su bastón, resultaron aterrados, y su miedo fue tan grande que no sabían si llamar a la policía o a un sacerdote, pues creyeron que se trataba de un auténtico demonio.


Sin embargo, él no quería ser juzgado, sólo deseaba un poco de paz en las noches, respirar aire fresco, reflexionar y llevar una vida normal, aunque sabía pues los habitantes del pueblo comenzaron a buscarlo para tomarse fotografías con él. Incluso algunas veces pasaban por su casa en las noches y gritaban: “¡Queremos ver a Charlie sin Rostro!”.

La familia estaba harta del peligro en que lo ponían, pues en ocasiones jóvenes de la preparatoria lo seguían por los túneles y lo embriagaban para platicar con él y burlarse un rato… más de una vez fue arrollado y quedó mal herido en la orilla de la carretera.


A pesar de todo el pobre hombre seguía sus paseos nocturnos y quienes se encontraban con él corrían asustados. Su rostro deforme alimentó la leyenda, aunque en realidad el ser humano detrás de ese mito fue una persona que sufrió crueldad y burlas. 

Quizá en esta historia sí existe un monstruo, pero no es “El Hombre Verde” sino todos aquellos que se aprovecharon de él, quienes lo insultaron y lo convirtieron en un personaje siniestro sólo por su apariencia.


Raymond Robinson murió el 11 de junio de 1985 por causas naturales, y fue enterrado en el cementerio de Grandview, pero a pesar de ello hay quienes aseguran que al pasar por el túnel de la Ruta 351 han logrado ver el aterrador agujero en el rostro de “El Hombre Verde”. Su leyenda seguirá viva por siempre.
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