Fue mesera de este viejo enojón por 5 años. Cuando él falleció descubrió quién era en realidad…


Muchas personas trabajan en el área de servicio, ya sea ventas, mostrador o atención a clientes en general, y parte de hacer bien este trabajo es ser altamente tolerante, respetuoso, sereno y MUY paciente, obvio siempre encontrarás clientes groseros en todos lados, pero lo que hace la diferencia en este tipo de empleo es tomar las cosas con la mejor actitud e ingeniártelas para controlar la situación, no hay duda que esto requiere de gusto y vocación.

No hay duda que la clave es una buena actitud de servicio, amabilidad y una gran sonrisa, cuando actúas así casi siempre recibes amabilidad de parte del cliente, sin embargo no faltan las personas que llegan siempre con la peor actitud, incluso tratando mal a los empleados para desquitarse de sus propios problemas, esto es justo con lo que la mesera Melina Salazar debía lidiar cada día.



Melina trabaja en un restaurante llamado Luby’s, en Brownsville, Texas, cada día ella debía atender a un anciano que TODOS se negaban a atender, esto debido a que era un hombre extremadamente gruñón, exigente y realmente nada le parecía, simplemente era un fuerte dolor de cabeza, sin embargo ella decidió que lo atendería con la mejor actitud y SIEMPRE le entregaba su pedido justo como él lo solicitaba. 



Sin importar los tratos, Melina siempre estaba dispuesta a atenderlo con toda paciencia, pero un día Walter no fue a desayunar, lo que realmente le pareció muy extraño a todo el personal del lugar, este hombre desayunaba allí cada día de la semana desde hace 3 meses, entonces al ojear un periódico local vio algo lamentable, él había muerto. 

El anciano malhumorado era  Walter “Buck” Swords, un veterano que había participado en la segunda Guerra Mundial,  sin embargo Walter a pesar de ya estar muerto estaba a punto de sorprenderla justo unos días antes de navidad del 2008 ¿Cómo? Pues aún después de su muerte él encontró la forma de agradecerle sus buenos modales y agradable trato, ella había sido una de las pocas personas que lo trataban bien a pesar de su mal humor, por esta razón justo antes de morir él decidió dejarle toda su herencia a esta mujer ¿Qué? Así es, tal y como lo oyen ¡Uff! Seguro esta ha de ser la mejor propina del mundo, 50 mil dólares y un auto ¡Genial! ¿No lo crees? 


Melina se siente muy agradecida por el gesto de Walter, ella jamás pensó que tratar bien a los demás tendría algún tipo de recompensa, simplemente lo hace porque es una mujer respetuosa. 

No hay duda que “hacer el bien sin ver a quien” tiene su recompensa, esto nos da una hermosa lección de vida que muchos deberíamos aplicar en nuestra vida.

Aquí está el video en el que Melina le cuenta a los medios su increíble milagro de navidad.

Si no puedes ver el video da click AQUÍ




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