Compró un anillo barato y le propuso matrimonio, 3 días después pasó algo horrible…


Sabemos que la vida es así, todo cambia de la noche a la mañana. La siguiente historia sucedió en Río Grande, Zacatecas. Cuando Francisco López conoció a María Becerra supo que con esa mujer compartiría su vida, imaginaba cómo sería tenerla en casa, ella educando a los hijos y él trabajando en la obra, como siempre. Sabían que su amor era verdadero y que a pesar de su situación económica estarían juntos, pero…



Después de 3 años de noviazgo María sólo esperaba el momento en que Francisco pidiera su mano a sus padres, quienes eran muy conservadores y por ningún motivo dejarían que su única hija saliera de casa sin la bendición de Dios. María sabía que a su novio el salario apenas le alcanzaba para llevar comida a casa y comprar los medicamentos a su madre, enferma del corazón. Pero a ella no le importaba el dinero, sólo quería unirse al hombre de su vida. Habló con Francisco diciéndole que no necesitaba el vestido de novia más bonito, una gran fiesta o un anillo lleno de diamantes, era cuestión de que se lo pidiera y escaparía con él. 




Francisco sabía que esa mujer merecía todo, así que durante meses estuvo ahorrando un poco de su sueldo para comprarle un anillo. Quería algo sencillo pero lindo, así como María. Tomó un camión para ir a la capital en busca de algo diferente… ¡Ahí estaba! Un anillo liso y delgado, de plata, con pequeños acabados en oro que lo hacían brillar con los rayos del sol. De inmediato supo que era el indicado, pero llevaba sólo 500 pesos, una gran inversión para alguien con las posibilidades de Francisco. Él pudo haber comprado las medicinas del siguiente mes de su madre y ahorrar lo de las horas extras o llevar pollo a casa después de meses de comer sólo frijoles, pero prefirió sacrificarse para darle un "detalle" a su amada. Con una sonrisa en el rostro y el anillo en un estuche regresó a casa. 


María ignoraba los planes de Francisco, quien aquella mañana le dijo: "Te espero en el parque de siempre, a las 3". Ella pensó que algo tramaba, pero no tenía idea de qué era. 

Salió de casa 5 minutos antes de las 3.  Desde lejos alcanzó a ver a Francisco, quien nervioso caminaba de un lado a otro. Estaba muy arreglado, la camisa guinda de cuadros era señal de que se había puesto "guapo". Después de saludarse él la tomó de las manos; arrodillándose frente a ella sacó el anillo y se lo entregó diciéndole: ¨María, "¿quieres casarte conmigo?". Ella no podía creerlo, las lágrimas le brotaron y dando a Francisco un fuerte abrazo y un beso en la frente, respondió emocionada:"¡Sí!".

María no podía estar más contenta, ella también le tenía una buena noticia: una familia adinerada recién llegada al pueblo la había empleado como trabajadora doméstica. Todo se acomodaba para su nueva vida en pareja. 


María comenzó a trabajar, como sus patrones no tenían hijos la carga no era muy pesada. Tres días después, como las 4 de la tarde, la señora Elena le pidió llevarle el té. Al ver la mano de María le preguntó: "¿Dónde conseguiste ese anillo?" María respondió: "Mi novio Francisco me pidió que me casara con él y me lo dio, no es una joya muy costosa pero yo lo amo". La señora Elena siguió: "¿Pero de qué hablas, niña? No tienes idea de lo que traes, ese anillo es pieza única". María no hizo mucho caso, pero la curiosidad le ganó y le comentó a Francisco. Decidieron ir de nuevo a la capital y en una joyería les explicaron que la pieza costaba ¡un millón de pesos! Vendieron la pieza y no podían creerlo, nunca en su vida habían visto tanto dinero junto. 

Regresaban a su pueblo con la ilusión de construir una bonita casa y poner una tienda de abarrotes para poder mantenerse. 

Pero al tratarse de un pequeño y humilde pueblo todo el mundo sabía que regresaban a casa con mucho dinero, incluso los criminales, por lo que su vida se convirtió en algo horrible, una verdadera pesadilla. En cuanto llegaron empezaron a recibir amenazas de secuestro y sufrieron varios intentos de robo, no les quedó más remedio que invertir parte de su dinero en su seguridad. 

Actualmente están juntos, pero por su dinero viven prácticamente apartados de la gente, ni siquiera pueden salir a caminar a la calle sin el miedo de ser atacados. Tienen dinero, pero viven encerrados en su casa para protegerse. 

¿Fue la suerte o el destino?



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