Cuando la policía llegó a la casa de estos ancianos se llevaron una aterradora sorpresa…


Todos le tenemos miedo a la soledad, esa idea de envejecer y no poder hacer lo que normalmente estamos acostumbrados a hacer, sentirse solo y tal vez pensar en que nadie nunca irá a verte cuando ya seas viejo y no le sirvas a nadie. 

Te puedes imaginar que es una sensación horrible ¿Verdad? Pues no le deseamos eso a nadie. Seguramente tienes abuelos, y después de leer esta historia, querrás pasar más tiempo con ellos. 

Michelle y Joel eran una pareja de ancianos que vivían en California, Estados Unidos, tenían ya 94 y 89 años, pero se cuidaban el uno al otro, por eso a pesar de su edad podían estar solos, aunque con el tiempo cada vez les era más difícil hacer sus actividades diarias. 



Un día, los vecinos escucharon un grito desgarrador provenía de la casa de los ancianos, y preocupados, decidieron ir a ver qué ocurría, pero entre el alboroto, llamaron a la policía. 

Rápidamente llegó la ayuda, y conforme se acercaban a la puerta de entrada escuchaban los gritos de una mujer, al entrar a la casa de la pareja, los policías no pudieron evitar llorar...


Michelle, la mujer de 89 años, estaba hincada en el suelo cubierta en llanto, mientras intentaba desesperadamente revivir a su esposo Joel,quien estaba inconsciente y tendido en la alfombra de la sala. 

La mujer con sus débiles brazos sobaba el pecho del anciano, y gritaba desesperada que abriera los ojos; los policías estaban impactados al ver la reacción de la mujer, pero rápidamente pusieron manos a la obra y lograron revivir al señor. 



Afortunadamente el entrenamiento de estos hombres, los prepara para este tipo de situaciones y gracias a ello, lograron salvar la vida de Joel, al parecer había sufrido un paro respiratorio. 

Minutos después, el hombre se encontraba mejor, y mientras llegaba la ambulancia los policías preguntaron a la pareja si tenían algún familiar a quien pudieran llamar; resulta que los ancianos tenían más de 10 años sin recibir ninguna visita, aunque tuvieron 4 hijos y 3 nietos, habían perdido el contacto y nadie sabía que estaban totalmente solos. 


Tras escuchar esta historia, los oficiales prepararon una rica cena para Michelle y Joel mientras esperaban a los paramédicos, la alegría en el rostro de los  ancianos fue el mejor agradecimiento que recibieron los policías, y ahora que saben su historia, los visitan frecuentemente para ver cómo se encuentran. 

Sin duda necesitamos más personas como estos valientes hombres, que se preocupen por los demás y mejoren la vida de quien más lo necesita.

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