Su bebé llegó al mundo a las 8 semanas de embarazo, lo que su madre hizo después…


Esta es una de las historias más emocionantes, pero a la vez más extrañas que hemos visto. Se trata de la experiencia de Mindy Raelynne Danison, una joven mujer de 25 años quien realizó un acto de amor muy criticado en las redes sociales. Queremos saber qué piensas tú…

Después de tener varios hijos, Mindy y su esposo decidieron que era momento de embarazarse, así que realizaron todos los preparativos y a los pocos meses, consiguieron el esperado embarazo. 

Ambos estaban felices y contentos, se encontraban llenos de emoción de recibir al que sería su sexto hijo. 



Todo marchaba de maravilla, Mindy había dejado el trabajo y tenía asistencia en su casa para que le ayudaran con los otros niños. Se mantenía tranquila y relajada, pero una tarde cualquiera, mientras hacía las compras acompañada de su madre, sintió un dolor terrible que golpeaba en su abdomen y al caer al piso sucedió lo inevitable: Mindy sufrió un aborto con un feto de tan solo 7 semanas. 

Inmediatamente asistieron al hospital, la familia completa lamentaban la pérdida. Inconsolables, lloraban abrazados en la fría sala de hospital donde se encontraban. 

Fue en ese momento que Mindy decidió hacer algo muy inusual. Tomó su celular y fotografío el feto de 7 semanas que se convertiría en su hijo. 


Varios meses pasaron, la familia había olvidado la idea de tener un nuevo bebé, pero como un milagro de Dios, de la manera más inesperada, Mindy quedó embarazada de nuevo. 

Esa noticia llenó de felicidad los corazones de todos en esa casa. De nuevo, la luz y la emoción se respiraban en el aire. 

Así pasaron 8 semanas, los cuidados y la atención que Mindy recibía eran increíbles. Todo el mundo estaba contento y atento a la joven madre. Pero, como es usual, donde hay felicidad, la tragedia suele aparecer y una tarde cualquiera, Mindy sufrió un segundo aborto a las 8 semanas de gestación. Annabelle se llamaría la criatura… 

Nuevamente, Mindy al borde del llanto, fotografío el feto que salió de su vientre. 


Al pasar el tiempo, Mindy pudo observar sin llorar las fotografías y fue así como decidió publicarlas en sus redes sociales, donde contó su historia. 

Ante esto, muchas personas la criticaron, pues no podían entender el amor incondicional que siente una madre al perder a un hijo. Ellos solo miraban las impactantes y perturbadoras imágenes con rechazo.  

Mindy buscaba el apoyo, la empatía y la aceptación por parte de sus amigos en Facebook; sin embargo, fue otra respuesta la que recibió. Muchas personas se manifestaron en desacuerdo por la publicación de esas fotografías. Afortunadamente, Mindy y su familia se mantuvieron fuertes a las críticas y poco a poco empezó a surgir el apoyo de distintas mujeres que habían sufrido situaciones similares. 

Los fetos que se llamarían Riley y Annabell fueron incinerados y ahora descansan en un par de pequeñas y lindas esculturas, lugar donde se guardan todos esos sueños rotos que por obra de Dios, dejaron este mundo para partir al cielo. 


No cabe duda que el amor de familia es incondicional y aunque esos pequeños no lograron ver al mundo con sus propios ojos, mientras estuvieron en el vientre de su madre fueron igual de amados que cualquier hijo. 


La historia no termina aquí. Al cabo de un año y algunos meses, Mindy quedó nuevamente embarazada, solo que esta vez las cosas sucedieron de la mejor manera. Tuvo gemelos y nacieron fuertes, bellos y sanos. Por fin, construyeron esa hermosa familia llena de amor, apoyo y cariño incondicional. 


La historia de esta valiente madre está inspirando a muchas mujeres que sufren la pérdida de un hijo. Actualmente esas fotografías están siendo utilizadas por distintas fundaciones que brindan apoyo a mujeres en situaciones similares a la que vivió Mindy. Como puedes ver, al final, prevaleció el amor.
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